En el territorio
Silenciosa presencia en el territorio
Al investigar estas grutas y sus actividades se encuentra el registro y desarrollo histórico de grutas rurales en las cuales se realizan festividades religiosas que involucran un patrimonio inmaterial de tradiciones y costumbres, además de concepciones innatas de uso y construcción física de espacios y la valoración popular de los mismos debido a su alcance, desde la individualidad de cada gruta hasta su alcance local y territorial.
La investigación además identifica que estas intervenciones espontáneas y populares se han convertido en indicios de una arquitectura humilde, sencilla, con arraigo y con una fuerte influencia en la dinámica del movimiento de las personas en el territorio.
Si bien se exponen grutas de un territorio acotado, hay evidencia de que esta costumbre se expande más allá de los límites impuestos en esta investigación.
En el territorio rural, son muchas las intervenciones espontáneas en torno al culto, que manifiestan una profunda identificación común y un arraigo con una tradición con años de existencia.
En este territorio, estas grutas se presentan en el paisaje, como intervenciones que no modifican su entorno agresivamente, sino que se insertan pasivamente, integrándose y camuflándose a él.
Esta presencia austera, mínima en el paisaje, se contrapone a la masividad que pueden lograr en fechas puntuales, congregando a centenares de personas que acuden motivados por la fe.
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| Esquema de la dinámica y movimiento territorial de cada gruta |
“ (...) una manifestación al parecer
sencilla, generalmente simple en sus soluciones estructurales (...)
que adquiere siempre una especial importancia histórica por ser el resultado de una tradición viva.”
Trebbi del Trevigiano, Romolo,
“Arquitectura espontánea y vernácula en América Latina: Teoría y Forma”,
Ediciones Universitarias de Valparaiso, U. Católica de Valparaiso, Chile, 1985
Arquitectura
Ordinaria
Arquitectura
sin arquitectos
Para
el colectivo popular, estas grutas son muestras de una espiritualidad y un
respeto por la divinidad adorada, convirtiéndose en parte de su actuar
cotidiano.
Desde
un punto de vista arquitectónico, estas manifestaciones populares son muestra
de la capacidad de la población rural de generarse los espacios para sus
actividades acudiendo a los materiales y sistemas constructivos que están más a
su alcance.
A
pesar de lo ordinario en los espacios de culto, estas humildes manifestaciones
son muestra de la organización de una población y su manera de creación de
espacios populares de culto.
Es
una arquitectura sin arquitectos, creada a razón de lo hallado, lo cotidiano,
lo otorgado por el paisaje existente, que no busca más que generar los límites
mínimos suficientes para la realización de actividades y programas determinados
por ellos mismos.
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| Gruta Virgen del Filo, Longaví, Región del Maule, Chile |
“(...)en las manifestaciones
populares, la evolución de las formas y de los modelos es mucho más simple, puesto
que su tendencia es la misma que la de las costumbres rurales: lentas
e inconmovibles. Y no hay que olvidarse que en la edilicia espontánea,
constructor y usuario son casi siempre la misma persona”.
Trebbi del Trevigiano, Romolo,
“Arquitectura espontánea y vernácula en América Latina: Teoría y Forma”,
Ediciones Universitarias de Valparaiso, U. Católica de Valparaiso, Chile, 1985.
Es Arquitectura
La dignidad de una arquitectura humilde
Con las observaciones sobre estos espacios de culto y ritos
paganos, se puede deducir el carácter de la arquitectura en estos lugares de
culto en las zonas rurales del Valle Central de nuestro país.
Si bien estos espacios rurales podrían ser cuestionados desde la
arquitectura, estos lugares entran dentro de esta clasificación por su única
manera de ocupar y habitar los espacios.
Encontramos que las condiciones espaciales y de ocupación de los
“recintos” tienen su sencillez pero también una dignidad en su presencia en el
territorio y el habitar el espacio.
Esta dignidad los hace justificar el por qué estos lugares son
arquitectura, puesto que se habitan permanente o esporádicamente con una manera
de habitar con carácter propio.
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| Fieles en Gruta Paso de la Culebra, Longaví, región del Maule, Chile |
Con
excesiva frecuencia oímos repetir que la arquitectura debe ser funcional para
ser bella; la arquitectura popular, generalmente, es una prueba de
antifuncionalismo y también de antiorganicidad y, sin embargo, podemos
constatar cómo tal manifestación no desmerece, es válida y puede tener una
belleza propia”.
Trebbi del
Trevigiano, Romolo, “Arquitectura espontánea y vernácula en América Latina:
Teoría y Forma”, Ediciones Universitarias de Valparaiso, U. Católica de Valparaiso,
Chile, 1985.
Arquitectura excluida
Territorios y paisajes olvidados por la globalización.
Las grutas en el Valle Central se encuentran en un estado de
conocimiento desconocido. Esto se explica ya que su conocimiento es mayor sólo
por parte del habitante rural o personas cercanas a los sectores en donde se
emplazan estas grutas.
Estas
pequeñas arquitecturas pueden generan una buena fuente para la “búsqueda de una arquitectura sencilla y directa que
pertenece a los territorios
y paisajes olvidados por la globalización”.1
1.
Arquine, Artículo La Edad del Barro, 23 de noviembre de 2013. Web: http://www.arquine.com/blog/la-edad-del-barro/
Es una arquitectura particular e intimista, y como tal, se
pudiese requerir no intervenir mayormente esta intimidad, por ser espacios
espirituales y de profundo recogimiento.
Sin embargo, debe generarse un mayor interés por estas
arquitecturas anónimas que no poseen la belleza en estructuras magníficas sino
que en su simpleza y honestidad espacial, cualidades que pueden convertirse en
los criterios básicos de diseño arquitectónico y generación de espacios habitables.
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| Gruta a San Sebastián, Llepo, Región del Maule, Chile |
“(...) En definitiva, toda aquella
arquitectura que la propia arquitectura excluye.
Para la arquitectura, la
identificación, la acotación y el análisis de esta categoría ha brindado nuevos
instrumentos para investigar fenómenos urbanos emergentes y, por extensión,
para construir una práctica de teoría basada en ‘aprender del paisaje existente’”.
“Lo
ordinario”, Enrique Walker, Editorial Gustavo Gili, 2010.